Referencias históricas

El inicio de la Alta Edad Media en la península ibérica comienza a despuntar a comienzos del siglo V con las primeras invasiones bárbaras. Suevos, vándalos, alanos, y posteriormente visigodos, fueron instalándose en Hispania tras el colapso del Imperio Romano.

La población local hispanorromana era de religión cristiana romana y mantuvo hasta finales del siglo VI su enfrentamiento con la cristiana arriana de los visigodos. Ello no impidió que se fuera consolidando el eremitismo y el monacato, pues los obispos se convierten en protectores y fundadores de monasterios. A partir de 587, con la conversión del rey visigodo Recaredo I, los Concilios de Toledo van a ser muy importantes pues desde este momento a través de sus actas, tenemos constancia de lo que ocurría en el reino, no solo en materia religiosa, sino también en lo político, social y administrativo.

Hasta finales del siglo VII los visigodos no dominaron por completo la península ibérica, que continuaba recuperándose de una grave crisis demográfica. Su reino cristiano con sede en Toledo se desintegró después de que un ejército de bereberes dirigido por árabes musulmanes cruzara el estrecho de Gibraltar en 711, en un principio, como aliados de una facción visigoda ya que existía una fractura importante entre dos principales clanes político-familiares godos en su lucha por el trono.

Aunque los musulmanes toleraron el cristianismo como religión del Libro, sus leyes no favorecían a los cristianos y algunos tomaron el camino hacia el norte hasta la franja desocupada detrás de la cordillera cantábrica. Entre estos refugiados estaba el monje Beato, que dejó al-Ándalus cuando Abderramán I (756-788) hizo de Córdoba su capital, para instalarse en Liébana donde compuso su Comentario al Apocalipsis.

Alfonso I (739-757) de Asturias comenzó su expansión desde este territorio, e impulsó la fundación de monasterios dentro de su política de asentamientos para consolidar las tareas de repoblación. Lo que denominamos hoy Tierra de Tábara situada al norte de Zamora, se encontraba más cerca de los lugares de origen de los repobladores, e iría aumentando su población antes, mientras se gestaba la consolidación de Zamora como baluarte principal de la frontera del Duero con los musulmanes.

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